sábado, 10 de abril de 2010

Nada ya

La calle silenciosa.
Los árboles quietos.
El coche en marcha.
Las luces apagadas.
El balcón solitario.
La ventana oscura.
La casa vacía.
Silba el viento.

viernes, 9 de abril de 2010

Entreno hastaluegos

A menudo irse
supone despedirse;
pero hay quien se despide
y volverá,
quien se marcha
sin un último abrazo,
y quien se va
sin saber que se iba
y sin avisarlo
y nos deja vacía la casa:
caben en ella la espera,
la tristeza y el ansia,
la duda y la sorpresa,
llena está de ellas
o de alguna,
pero vacía al cabo,
sin nada.
Hoy entreno hastaluegos,
busco palabras
que tiro como bolas de papel,
pronuncio frases posibles
para que sea imposible
no volver
o que no me esperes.
Pero me rindo,
lo siento.
Yo sólo quiero algo sencillo:
ver contigo el mar.

jueves, 8 de abril de 2010

miércoles, 7 de abril de 2010

En las yemas

Repito incesantemente
la caricia circular
de mi dedo pulgar
sobre las yemas
del índice y del corazón,
repasando el polvo estelar
del último tacto
por si queda algo
que no sea aire
ahora que no aprietas
mi mano.

martes, 6 de abril de 2010

Brújula

Alejado de países conocidos,
buscando mi tierra prometida,
prometiéndome luna tras luna
el suave trago del amanecer
-cerezas sabor a labios-,
desubicado,
deshojo ramitos de horas,
examino las estrellas,
adivino constelaciones
-o las invento-
con tal de buscar el sitio,
de no perderme
en esta locura de perder
las brújulas en el cabo.
Por eso duermo media noche.
Por eso te sueño la otra media.

lunes, 5 de abril de 2010

Veinte años

Veinte años
no es nada.
Nada.
Es ver crecer el cuerpo,
ver hacerse las almas,
asistir a racimos de cambios
en la vida de los nietos,
compartir manojos de vida
con las hijas o el abuelo.
Casi un tercio de tu existencia,
más de dos tercios de la mía,
tanto ha pasado ya.
El rosal se engalana ahora,
recuerdos,
se perderán las fotos
pero siempre estarás tú.
Memoria,
mariposa pequeña de los almendros,
revolotea por mi pecho.
Veinte años
te dura ya el viaje,
pero al marcharte
en verdad vuelves
siempre que yo quiero
-y cuando no-,
como mi cuerpo mínimo
de un lado a otro
cuando me mecías,
que me lo han contado.
Veinte años
no es nada.
Nada
para la eternidad de los que aman.

Teje y teje

Teje el tiempo
y espérame, Penélope,
que ya llego.

domingo, 4 de abril de 2010

¿Qué somos?

Somos un seremos,
un no seremos
y un quizá de amor
y de otras cosas.

Llegando a ser princesa


Papá le hablaba a su hija, aún pequeña, un día de cielo azul:

-¿Ves? Aquí viviremos nosotros. Aquí estará nuestra casa.

-¿Dónde, papá? Yo no veo más que hierba y tierra...

-Justo aquí donde estamos. Aquí construiremos nuestra casa, sobre este suelo.


La niña ignoraba que su padre había pensado para ellos un palacio. Ignoraba así que soñaría en una habitación de rosa y oro, como correspondía a la princesa en que se iba a convertir.
.
.
.
Dedicado a todos los padres del mundo que sueñan palacios para sus niñas,
y a todas esas niñas que buscan su propio camino para convertirse en princesas.


sábado, 3 de abril de 2010

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