jueves, 8 de septiembre de 2016

Verano de amor


Ya nadie nos quitará este verano
ni esta noche simple
en que peleas con Morfeo
cantando y bailando irreductible
y te me enganchas al brazo izquierdo
mientras, con la otra mano,
empiezo estos versos.

Ya nadie nos quitará este verano,
tus sílabas nuevas no nos las arrebatará
ni el otoño que las encadene,
serán nuestras como tu sueño en las nubes,
tu locura y tus gritos en la orilla,
tu mechón de viento en cubierta,
tu intrépida manera de trenzar pasos surfeando.

Ya nadie nos quitará este verano
aunque vengan otros
diferentes, mejores quizá,
y este suene alegre y lejano,
suspiro remoto,
como tu voz de niña
en mis futuros ojos de anciano.

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sábado, 7 de mayo de 2016

Tu marea baja y mi naufragio

Aquella primera vez,
la primera vez de todo,
tu marea baja desveló mi naufragio
de bote agujereado y botellas vacías,
los mástiles rotos,
podridas las maderas,
el torpe vagar de mi memoria de pez
que me traía de nuevo al mismo lado
el mismo lodo,
que era también el tuyo.
Tú y yo,
ya playas muertas sin orilla,
ya extraviados delfines
en busca del trópico
otra vez.



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viernes, 8 de abril de 2016

Yo sé que ésta no es una de tus bromas

Yo sé que ésta no es una de tus bromas,
que eras de los que no se iba
porque no se apuntaba
y por eso no te llamaban.
Cumplías cotidianos rituales:
tu lento aseo, la raya a un lado,
la gorra ceñida, colonia a raudales,
tus ratos con la gata,
tu patio, las uvas, el almendro,
el bastón de mando y de paseo,
el ya torpe paso imparable,
el café y la tostada,
tu asalto de besos por la calle,
el jovial contagio de tu media sonrisa,
la prisa que en ofrecer lo tuyo te dabas.

Yo sé que ésta no es una de tus bromas,
que tu muerte
es este vacío de coroneles,
de carcajadas en mitad del chiste,
de calle Campana, de Madrid, de Lora,
de tonadillas y de Micaelas,
del campo y los animales que tuviste,
que tu muerte, abuelo,
es este vacío de no verte
como un ángel en la puerta,
ni con ojos en lágrimas al despedirnos,
ni con alegría en tus arrugas
al llegar, y en tus brazos.


Yo sé que ésta no es una de tus bromas,
aunque te marcharas de repente
en una mezcla misteriosa
de versos, risas y tos,
haciéndote el disimulado,
como jugando al escondite, quizás,
como si debiésemos esperar verte doblar la esquina
a lomos de tu yegua Kiki, cualquier mediodía,
como un eterno Gary Cooper, abuelo,
¡qué gracia si me estás leyendo! ¡Qué imagen!

Yo sé que ésta no es una de tus bromas,
así que soy todo contradicción:
sé que ya no estás,
que no volverás a apretar mi mano jamás
como aquella última vez,
y a la vez sé que no has muerto,
quiero decir, que no te irás de mí nunca
y por eso te cuento
que he llorado poco, lo confieso,
pero te buscaré mucho en el brasero
y arañará cada mañana
las puertas de tu patio
la gata blanca de mi recuerdo.

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A mi abuelo Cristóbal,
por ser el enorme y duradero ejemplo
 de la belleza de la vida y de la maravillosa aventura de vivirla.

martes, 22 de diciembre de 2015

13 de septiembre

Has garabateado la segunda fecha
con talco indeleble
en la fresca fuente de mi pecho,
tronco del álamo de los enamorados,
con tu cándido idioma
de sonrisas que pronuncias
al despertar y al saludar,
de mohínes y pataleos,
de miradas dulces,
el puro lenguaje que enmascaramos
-o quizá perdimos-
con la riada de las palabras
que lo nombran todo
pero no me alcanzan para ti,
que lo abarcan todo
salvo lo que ocurre al volver a casa
y besarte la frente blanca,
salvo lo que titila el futuro
en tus iris cambiantes,
salvo lo que fue sostenerte
aquel primer minuto tuyo
cuya fecha repasas cada día
haciéndola latir en mí
como mi segundo cumpleaños
de luz, de fiesta, de amor.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Comparando lo incomparable

Silbido de pólvora gestante
rajando el cielo
para ser fuego artificial,
balón que gira en el aire
con el crono a cero
para al fin encestar,
notas en tempo vivace
huyendo al silencio
para hacer la ovación estallar,
libre colibrí flotante
con el pico presto
para empezar a libar,
niño de ilusión gigante
lanzando cometa al vuelo
para que la sople el mar,
eterno último instante
antes del primer beso,
así te aguardan papá y mamá,
comparando lo incomparable
de esperar descubriendo
este amor incondicional.

____________{

viernes, 21 de agosto de 2015

Me declaro niño

Me declaro niño
en este juego de vida
y juro cabrearme
si me haces trampas
y juro hacer las paces
si vuelves a jugar tú
con tu mano limpia
y prometo llanteras
si te vas en mitad
y me dejas plantado
cuando llegue mi turno
y prometo euforia
a cada punto o acierto
como si fueran triunfos
definitivos, absolutos,
no dejar que el tiempo
estúpidamente pase
es lo que prometo y juro.
Me declaro niño
en este juego de vida
y juro vibrar y empezar
en cada partida la última,
y que sea siempre buen momento,
y que, concluido el juego,
victorioso o perdedor,
duerma inocente y vaciado,
feliz, en suma,
de haber jugado,
creyendo que al alba,
¡ay, Dios!,
habrá otra oportunidad
en otra plaza,
al pie de otra fuente,
sobre otros bancos,
como los niños
en la eternidad de los veranos.
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sábado, 4 de julio de 2015

Todo es un juego



A mí no me engañas,
yo sé que todo es un juego
cuando nos picotean reiteradas
palabras como grotesco,
goteo, cacatúatorniquete,
enlazadas aliteraciones,
como un incesante
eco latente de sangre
que nos golpea la frente
desde tu boca.

A mí no me engañas,
yo sé que todo es un juego
cuando pronuncias cifras sueltas,
dices veintiuno treinta,
mil cuatro, siete,
¡al garete, que son las siete!,
pero ya te descubrimos leyendo
rótulos, relojes de la tele
que tú maridas con los refranes
y expresiones que decías siempre.

A mí no me engañas,
yo sé que todo es un juego
porque nombras a Constantino
y a Gutenberg -con más esmero-
o Veracruz, o a Díaz de Vivar,
Orinoco, Rinconete y Cortadillo,
Cortadillo y Filemón
-es sólo para despistar-
y se torna tarde de trivial
cualquier domingo familiar.

A mí no me engañas,
yo sé que todo es un juego,
que, antes de llevarte,
has retado a la Muerte
a que consiga ganarte
a autodefinidos y crucigramas,
a preguntas de literatura y arte,
de geografía e historia,
para que solo sea su suerte
capaz de vencerte
y cruzar tú el Rubicón
hacia tu confiada victoria.

A mí no me engañas,
yo sé que todo es un juego,
que cuando ella pregunte: ¿Quién soy?
tú le responderás: ¿Quién soy?,
que cuando ella responda: la Muerte,
tú le responderás: la Muerte
para que se vaya ella consigo,
para que no le digas: voy.

De ella aprendí desde pequeño el gusto por las palabras, por cada palabra concreta, por cada palabra que enriquece nuestros mensajes haciéndolos tan únicos como cada uno (quiera). A mi abuela Adela, perpetua maestra brillante que se va ausentando poco a poco, como jugando con las palabras que ahora ya no puede comprender juntas.
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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Pangea

Yo no quiero que tú seas América
ni ser yo tu África,
mirarte de lejos
con la boca hambrienta,
acorralando mi aridez océanos
estériles, aguas
que empujan tu marcha,
aguas que me encierran.

Yo no quiero que tú seas América
ni ser yo tu África,
llorarte en mis cabos,
emerger archipiélagos
y tender penínsulas a tu nombre
soñando bañarnos
al sol de Natal
ya muriendo el Níger.

Yo no quiero que tú seas América
ni ser yo tu África,
lamentar la pérdida
de Brasil, la muesca
que tu deriva en el golfo me deje,
hablar otras lenguas,
saber que al fin somos
dos continentes.

Yo no quiero que tú seas América
ni ser yo tu África,
verme tu mordisco
en mis cataratas,
sino juntos viajar si hay que viajar,
alzar cordilleras...
Te quiero Pangea
conmigo y el mar.

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lunes, 8 de septiembre de 2014

Luna de miel

Cuando las arrugas jalonen tus manos,
cuando la piel te brille fina
y trasluzca tus venas,
cuando huesudas aparezcan tus falanges
y palidezca tu bronceado,
en fin, cuando la edad
te vaya mordiendo despiadada,
yo te cogeré la mano,
temblaré, quizás,
y evocaré este ahora
en que tu piel de verano
esconde carne
que esconde los huesos
que esconden tus años,
esta piel tersa, firme,
joven piel tuya
que mi nombre y nuestra fecha acarician
desde la alianza,
y recordaré cuánto te quise
y por qué te quiero
y de qué manera,
envejeciendo...
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miércoles, 27 de agosto de 2014

Jet lag

En los dominios de Buda
deshabitamos nuestros cuerpos
-acaso solo de la palabra dueños-
en un jet lag de nupcias
y aviones hacia el este,
nos quisimos sin la carne
y probamos el dulce delirio
de reconocernos sin el tacto,
sin más piel que la voz sin distancia,
su íntima apariencia de hogar.
Pero, amor, volveremos a casa
y nuestro aliento al cuerpo
y las voces a las pupilas
y los aviones al oeste
y reclamaré a nuestra llegada
las horas que los husos nos arrebataron
para amarte también erizando tu vello,
alineando nuestras siluetas
como las agujas del reloj a mediodía,
para amarte, en una, cinco veces a las seis.
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