lunes, 28 de mayo de 2012

Podemos naufragar

Podemos naufragar
una mala tarde de estas,
desaprendernos,
quiero decir, deshabitarnos,
desangelar nuestra cama tibia,
revelarnos torpes,
vencidos.

Podemos naufragar
una mala tarde de estas,
desconocernos,
y que mi boca en tu mejilla
me sepa a otro tiempo,
extraña y fría,
tú, cariátide salina,
desleída por la tormenta.
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domingo, 6 de mayo de 2012

Viento umbilical

Ella fue mi primer hogar,
la primera persona que me amó sin condiciones,
la que me trajo de la mano a esta vida que es tan bella,
y yo soy eslabón de su inmortalidad.


¡FELICIDADES, MAMÁ!
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miércoles, 2 de mayo de 2012

Ya no sé desconocerte

Ahora que ya no siempre estás perfecta,
que a mi lado amaneces despeinada
y he descubierto tus trucos de hada,
gozo tu piel de mujer circunspecta.

Ahora que abarcas tres cuartos de cama,
que me quitas el sofá en la siesta
y critico algún vestido de fiesta,
luces más que nunca elegante dama.

Ahora que te he visto encolerizada
desde que sale el sol hasta su puesta
y te enganchas al subir cada cuesta,
mayor hondura encuentro en tu mirada.

Ahora que lavé tu peor pijama,
que eliges bien tu mejor indirecta
y discutes con furia de insurrecta,
te adoro raíz, tronco y flor y rama.

Porque ahora ya no somos los de antes,
pero no menos felices,
porque el viento se tragó los primeros artificios,
pero seguimos latiendo desafiantes,
porque vamos perdiendo la medida,
pero la sencillez nos va engatusando,
porque podemos ser verso libre o suelto o blanco,
si tú y yo nos lo proponemos,
y atrapar la belleza y sentir y reírnos,
porque ya no sé desconocerte,
pero no dejo de aprenderte,
porque aquel tú y aquel yo de cera
están siendo engullidos por las llamas,
pero ellas nos devolverán metálicos,
resplandecientes, fulgurantes,
porque conocen los secretos de la fragua.
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sábado, 21 de abril de 2012

La palabra justa

Mis ojos saben hablarme al oído
y embaucarme con dulzura,
susurrarme sus verdades sensibles,
venderme la piel de la Tierra,
las siete maravillas antiguas
y hasta las modernas,
el espectáculo de las lenguas de lava,
la concavidad de tu cintura
y la convexidad de tu cadera,
ese juego de líneas, ese quiebro
que me hace perder el equilibrio,
que logra incendiarme como yesca,
hoguera que la noche apaga,
espejismo que el agua tumba,
pared que trepa la hiedra.
Pero la palabra justa se clava
más allá de los oídos
y puede erigir un planeta derruido,
hacer girar un mundo entero
que solo pueda detener un beso.
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lunes, 16 de abril de 2012

Sobremesa en el dentista

esa máscara sin carnaval ni Venecia anegada,
ese pijama verde de martes santo doliente,
ese gancho que apunta a la caries aterrada,
ese chirriante sonido de metal contra diente,
ese algodón empapado, esa encía bien drenada,
esas virutas dentarias alcanzando la frente,
ese infame ronquido de aspiradora atrancada,
ese afrentoso taladro que huele a ahumado cliente,
esos ojos grandes, esa voz de Darth Vader dulcificada,
esa cara mía ilustrando la palabra "paciente",
esa masilla blanquecina, esa luz azulada,
esos tirones y golpes, esa anestesia aún caliente,
esas vibraciones y repiqueteos en mi boca afiambrada,
ese lenguaje onomatopéyico, esa expresividad potente,
esa burbuja inmobiliaria junto a mi lengua edificada
como si fuera a engullir esta España decadente
esperando enjuagarme con esta crisis malvada
y salir como del dentista: desplumado pero sonriente. :)
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jueves, 12 de abril de 2012

Al final siempre vuelves

Trazas los días de ausencia
-la invisibilidad de tus mañanas-
y las tardes de monótonas tareas,
de horas que pisan las horas a prisa
para apresar en los vagones del ocaso
perfumes de aire fresco
en frascos de cristal pequeños
que se rompen cada noche
-fugaces como deseos fugaces-
con el sueño de la cena,
estrellados en la jarapa
colorida del sofá.
Trazas los días de ausencia
pero al final siempre vuelves,
vuelves como vuelve el verano
y sus noches largas,
vuelves límpida e inmensa
como la espuma del mar vuelve,
vuelves como las amapolas
e incendias los minutos con horas,
preñando de latidos el silencio
y vuelves a mí,
hacia mí, en ti,
por ti, por mí,
para mí, ante mí,
quiero decir, volamos,
es decir, volvemos.
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lunes, 19 de marzo de 2012

Mudar la piel

Traía la tarde un rumor de arenas
que alcanzaban perezosas las olas
y fabricaba el viento las cabriolas
de las gaviotas que graznan mis penas.
-¿Por qué te las tragas y te envenenas?
-Llora como un valiente, llora a solas.
-¿No oyes el grito de las caracolas?
-Golpéate el pecho y verás que suenas.
Alzó el mar su voz sobre las gaviotas:
-Recuerda que eras un crío pequeño
cuando yo era una piscina muy grande.
Sonrió en mí el niño, lágrimas rotas:
"Duele jugar a cambiar tras un sueño,
mudar la piel de un amor que se expande."
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domingo, 11 de marzo de 2012

La Forza del Destino


Aprendí a amar lo sencillo.
Por eso te distinguí,
supe que al fin eras tú a todas luces
con la Forza del destino,
vibrando en mitad de la apoteosis
de las trompetas de Verdi,
en los vientos por ti sonando dulces
como un clamor silente,
como el último sorbo de un buen vino
yo te distinguí y te amé
con la boca y los oídos.
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jueves, 8 de marzo de 2012

La causa debida


Porque una vez hubo muerte
y le dio muerte la vida.
La vida, que siempre vuelve.
La vida.
Siempre.
Detrás de,
por encima de,
a pesar de,
en el fondo de todo.
Adelante.

Te esperaba.
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miércoles, 22 de febrero de 2012

Quizá un día no esté, amor

Quizá un día no esté, amor,
y estas ilusiones de hoy
habrán sido estrellas fugaces
viajando en el tiempo.

Quizá un día no esté, amor,
e irás olvidando quién soy,
las cosquillas que me haces,
la magia que estamos viviendo.

Quizá un día no esté, amor,
y verás desaparecer lo que te doy
como se funde la cera que arde
hasta extinguirse el propio fuego.

Quizá un día no esté, amor,
y verás que sólo soy
las huellas de pies descalzos grandes
desvaneciéndose en los azulejos.

Quizá un día no esté, amor,
y ni yo sabré por qué no estoy,
pues te voy amando desde aquella tarde
para mandar ese día al infierno.
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