miércoles, 6 de abril de 2011

Nostalgia en dos tiempos

Esta es la fusión de dos "fuegos cruzados" de este blog,

a los que Cassandra, de The Gossip Eye les ha dado luz y color,


imagen con su sello propio.


MIL GRACIAS. ¿Repetiremos? :)


- Cariño... -interrumpió cambiando bruscamente de tema.


- ¿Sí? - Te echo mucho de menos -le dijo mientras sentía su interior reblandecerse como un trozo de bizcocho en un bol de leche caliente.


- ¡Ufff! Yo también; me faltas mucho -le respondió ella haciendo que cada palabra sonase a suspiro.


- Ya... ¡Pero es que no sabes cuánto! -apostilló él con aire de rebeldía contra el mundo mientras callaba las noches regalando al aire besos sueltos que caían en las sábanas muertos, las veces que dejaba una mitad de la cama libre y tantas madrugadas enteras de abrazar el hueco que ella ya no ocupada a su lado, como queriendo patalear y resistirse al cambio, como recordándose de dónde venía... y adónde iba.




- ¿Sí?


- ¡Cariño! -gritó entrañablemente en dirección a las ranuras del portero automático junto a la puerta acristalada de la entrada que se abrió dejando el camino libre al chico que arrastraba su maleta gris.


- ¡Has llegado antes! -exclamó ella cuando, después de abrir la puerta y correr a mirarse al espejo para un último retoque de su melena y de su absoluta alegría, esperaba nerviosa e impaciente en la escalera.


- ¡Sí! He hecho lo posible para llegar pronto. Tenía muchas ganas de verte ya -le comunicó con palabras que salían como pronunciadas con una sonrisa de oreja a oreja, y con los ojos, que peldaño a peldaño ascendían conectados a los de ella con un magnetismo semejante al del imán que se acerca al metal cada vez con más fuerza.


- Te he echado tanto de menos... -dijo ella a su oído apretando sus ojos cerrados a medida que aumentaba la intensidad de su abrazo y se vaciaba, en un suspiro de reencuentro, de todo el aire ya inútil de los pulmones.


- ¿De veras? - preguntó él mientras sentía que su interior despertaba hasta el esplendor como despuntan y florecen las orquídeas vistas a cámara rápida.


- ¡Sí! ¡No te puedes hacer una idea de cuánto! -dijo ella con una abrumadora brisa de verdad antes de que un simple, largo y profundo beso cerrara los ojos de ambos y acabara con la espera, las camas vacías y las madrugadas de soledad, un beso que empezó a colmar los huecos del abismo semanal y enterró kilómetros enteros, el inicio de un amor que empezó a hacerse bajo el dintel de la puerta una noche de octubre, al abrigo de una pasión que al fin estalló olvidando junto al piano negro la maleta gris, como una premonición.


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3 comentarios:

The Gossip Eye dijo...

Repetiremos seguro! :)

Me encanta el resultado final.
Todo un honor poner imagen a tus "fuegos cruzados", que acostumbran a ser preciosos, siempre!

Un saludo!

The Twisted Cool Rocker dijo...

Como ya le he comentado al "Ojo Cotilla", me ha encantado la manera en la que relato e imagen se han cruzado, complementándose de la mejor forma.

Me ha gustado mucho la melancolía que se respira en todo, aunque tenga un final feliz, jeje...

KiSSeS! ^^

Chica Gris dijo...

Que relato más bonito! :)
Esos besos que acaban con esperas, son tan profundos, contienen tanto!

Un beso gris :)

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