domingo, 25 de julio de 2010

Si me sumerjo en el mar

En el crepúsculo
me pinto de oro y grana
si me sumerjo en el mar
con el sol bajo
e impregna mi cuerpo desnudo
el olor a madera de las barcas,
el aire de marineros desaparecidos
que nadie busca ya,
en el fondo sepultados.

Si me sumerjo en el mar
con el sol bajo
encuentro tesoros perdidos,
y mi piel termina irritada
del óxido de viejas anclas
que busco arrancar de cuajo.

Si me sumerjo en el mar
con el sol bajo
entiendo ultrasonidos,
me hablo con los delfines
y aprendo a andar hacia atrás
como los cangrejos marinos,
lenguajes que no se hablan
en nuestro mundo.

Si me sumerjo en el mar
con el sol bajo
me encanta el canto
de las sirenas que escucho
cuando tú callas,
y me acuerdo de ti, quizá
en los acordes del viento fino.

Si me sumerjo en el mar
con el sol bajo
en el crepúsculo,
soy de agua,
y de luz y de sal,
soy más visiblemente invisible,
y tú no me ves mientras nado,
y yo desaprendo todo lo sabido
nadando sin saber ya
nada.

1 comentario:

Gabrielle Dupré dijo...

Sabbah, como siempre evocando algo de la tierra, de la naturaleza y el mar que no le dejas, que no se va de tu vida... me ha fascinado este post, porque me hace viajar... soñar, se puede no?

Mi parte más maravillosa es esta: soy más visiblemente invisible,
y tú no me ves mientras nado,
y yo desaprendo todo lo sabido
nadando sin saber ya
nada.

Eres un sol!

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