martes, 3 de agosto de 2010

Adivino constelaciones

Yo, que nunca supe nada
de las estrellas del cielo
-salvo que me gustaban-,
adivino en su cuerpo
vestigios de los astros viejos
y luces de las nuevas galaxias.

En la oscuridad me pasa
que intuyo sus parpadeos,
como leves aleteos
de ave blanca
que otros cometas originaran
para regalar al mundo el fuego.

Y, sin luz, también me pasa
que cada poro lo tanteo
en un exquisito paladeo
y descubro en su espalda
cuerpos celestes pequeños,
quizá supernovas de ensueño
si los beso mañana,
toda una vía láctea
de lunares que yo cuento
y conjugo para crear de la nada
constelaciones que no arrastra el viento
y que sólo yo tengo localizadas
sobre el orbe de su espalda,
formadas de astros y destellos
que sólo yo entiendo.

Yo, que nunca supe nada
de las estrellas del cielo
-salvo que me gustaban-.

4 comentarios:

Lola dijo...

Que me ha encantado lo que he leido. Un saludo

Gabrielle Dupré dijo...

Muy lindo, hermoso, me gustó sobre todo esto: Yo, que nunca supe nada
de las estrellas del cielo
-salvo que me gustaban-.

Uyyyyy me sequé una lagrimilla.

Que abrigo!

Ángela Higuera dijo...

(...)/En un juego en que me sigues si me escapo / y te atrapo si no me consigues./ Dama de noche subía por la ventana/ robándonos el aire./Tobogán que invitabas a deslizarme,/botones como perros veraniegos, / amapolado vapor talámico,/ más allá de tu ombligo,/desprendidos en la frescura del suelo, / tapando los ojos del óvalo de azogue./ Recoge nuestra piel de tu almohada. / Guárdame en un bote los arrullos azucarados/ y tus pupilas de aguja. / Quizá mañana vuelva a por mis labios. /(...)
( De mis versos de "juventud")

Ángela Higuera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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